Cada par sale de aquí con horas de pincel encima. Con nuestros productos de cuidado —los mismos que usamos nosotros— el color aguanta calle, lluvia y años.
Por qué cuidarlas
Sella el diseño y olvídate de grietas y roces: la personalización es lo primero que hay que proteger.
Espumas y cepillos que levantan la suciedad sin llevarse el color por delante. Cero detergentes agresivos.
Devuelve el brillo al blanco y la fuerza a los colores después del uso diario.
Horma y almacenaje correctos para que entre puesta y puesta no pierdan la forma.
El proceso
Como lo hacemos nosotros en el taller — y así de fácil lo repites tú en casa.

Antes de mojar nada: cepillo suave para levantar polvo y suciedad sin tocar la pintura.

Aplica el limpiador con movimientos suaves. En las zonas pintadas la espuma trabaja: tú solo acompañas.

Al aire, sin sol directo ni radiador: el calor agrieta la pintura, la paciencia no.

Spray protector para blindar el diseño frente al agua y las manchas. Listas para el día a día.
Lee la guía completa de cuidado o escríbenos: te decimos exactamente qué necesita tu personalización.